Antonella
Nastasia nos informa de la última sesión celebrada el jueves 19 de febrero.
La
sesión grupal se desarrolló en un contexto ligeramente más caótico de lo
habitual debido a la presencia de un mayor número de participantes y a que uno
de los niños se encontraba especialmente sobreestimulado, mostrando mayor
inquietud y necesidad de contención. Además, faltaban dos miembros del grupo,
lo que modificó la dinámica habitual. A pesar de estos cambios, fue posible
adaptar la intervención y trabajar desde una estructura más flexible, ajustando
la intensidad de las actividades al estado emocional del grupo.
Desde
el inicio se percibía que se trataba de una sesión de cierre, y el clima
emocional reflejaba esa cualidad: mayor sensibilidad, cierta activación
afectiva y una energía distinta a la de otras sesiones. Aunque el ambiente fue
inicialmente más disperso, emergió un momento clínicamente significativo de
comunicación espontánea entre tres miembros del grupo (excluyendo al niño que
se encontraba más desregulado). Se observó una interacción novedosa entre el
alumno con mayor tendencia creativa y el compañero que habitualmente permanece
centrado casi exclusivamente en su amiga. Asimismo, la niña con síndrome de
Asperger mostró por primera vez una iniciativa comunicativa clara a través del
uso de instrumentos, especialmente campanillas, estableciendo un intercambio
sonoro-musical basado en la escucha, la alternancia y la respuesta compartida.
Este momento evidenció una mayor cohesión y apertura relacional.
En
conjunto, a pesar de la confusión inicial y de las variaciones en la
composición del grupo, la sesión permitió observar avances en la comunicación
espontánea, mayor cohesión grupal y una expresión emocional auténtica asociada
al cierre del proceso.
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